Ulises Butrón fue parte del primer Soda Stereo, antes que la banda grabara su primer álbum, y se fue para formar Metrópoli junto a Isabel de Sebastián (aquella de “Héroes anónimos”); luego puso su talentosa guitarra al servicio de discos como Privé (Luis Alberto Spinetta), Atado a un sentimiento (Zas) o el mismísimo El amor después del amor (Fito Páez). Por esos días, formó La Guardia del Fuego y, con esa agrupación, en 1993, le puso la voz al Tanguito de la exitosa película Tango Feroz y su tema emblema, “El amor es más fuerte”. (canción compuesta por Fernando Barrientos y Daniel Martín, del dúo mendocino Caín Caín). Desde entonces, tuvo una carrera con altibajos ( con un disco debut como solista grabado en 1997 y un segundo álbum editado recién dieciocho años después, en 2015) y una vida privada confusa. “A veces pienso que estoy vivo de casualidad”, decía en una entrevista de 2007. “Tres años atrás estaba completamente borracho, me caí por una escalera y me abrí la cabeza. Terminé en coma. Pero no fue un accidente así nomás: estaba tan loco que salí del hospital y me mandaron a un psiquiátrico”.
Butrón nació el 22 de julio de 1962 y hoy, a los 56 años, sus amigos y familiares dieron a conocer la noticia de su muerte. El guitarrista, productor, compositor y cantante había sido internado la semana pasada debido a una insuficiencia pulmonar. Músicos cercanos aseguraron que la última noticia que habían tenido el fin de semana era que estaba mejorando, pero su cuadro se “complicó” y falleció esta mañana. En los últimos años, además de presentar en vivo su último trabajo, Lejos (editado a través del sello de Tweety González, Twitin y del que participaron Litto Nebbia, Richard Coleman y Andrea Álvarez, entre otros), subió al escenario en varias ocasiones con su amigo Richard Coleman (con quien a mediados de los 80, antes de Metrópoli, había formado el grupo Siam).

Querido y admirado por sus colegas, Butrón sobresalió no solo por el brillo de su guitarra y el vuelo de su poesía, sino también por su espíritu siempre intenso. “Se pueden decir muchas cosas sobre Ulises, pero nunca que haya sido un tibio”, dice a LA NACION entre lágrimas y risas la baterista Andrea Álvarez, que formó parte de las grabaciones de los dos discos solistas de Butrón. “Era un genio y también era incorrecto y eso era lo más rockero de él: no le importaba la corrección. No solo no seguía a nadie sino que era incorrecto, se dejaba llevar por la pasión”.

Álvarez, además, asegura que “el último gran bajón que tuvo fue la muerte de Spinetta. Él estaba espectacular en esa época, terminando su disco Lejos, y cuando se enteró no lo pudo tolerar. A partir de ahí empezó a aparecer de a poco el Ulises oscuro. Creo que las muertes lo mataban y no pudo con la vida. Hay algo en eso que no pudo resolver y creo que de alguna forma buscó este final”.

Fuente: Rolling stone

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